
El cambio atrapa. Atrajo hasta su epicentro, lo arrasó todo y ya no había más metas en el horizonte que seguir mudando la piel, con ambas sonrisas.
El arañazo hiere, de nuevo. Corroe la esencia, esta vez desprovista de escudos y muros. Entorpece la mente y espesa la sangre, el sentir con claridad.
El equilibrio. Perdón, quiso decir:" ¿El equilibrio?". Está nublado. No vuela. Las uñas siguen creciendo enrojecidas, pero no han aprendido a hablar. Rascan todo aquello que ,una vez más ,se queda colgado de una espalda cada vez más llena, más vulnerable.
El arañazo hiere, de nuevo. Corroe la esencia, esta vez desprovista de escudos y muros. Entorpece la mente y espesa la sangre, el sentir con claridad.
El equilibrio. Perdón, quiso decir:" ¿El equilibrio?". Está nublado. No vuela. Las uñas siguen creciendo enrojecidas, pero no han aprendido a hablar. Rascan todo aquello que ,una vez más ,se queda colgado de una espalda cada vez más llena, más vulnerable.
El hipo persistente ahora ya es epiléptico, inesperado, tartamiedoso.
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