08 marzo 2010

ESCAPISMO

Me estoy quedando en los huesos y no soy la única. A diario nos llenamos la boca y el estómago con palabras como paz, crisis, altermuchascosas y antimuchasotras. Pero no las digerímos. Algunxs incluso nos empachamos. Echamos un suspiro y damos otro paso más hacia no sabes donde, pero lo das. Y es tan extremadamente difícil que hasta resulta fácil irte a dormir sin pensar en la efervescente suerte que tienes por poder decidir cuando cerrar la puerta a la realidad que tanto daño y descontrol onírico te provoca, a diario.
Se me notan las costillas de miedo. De no saber hacia donde vamos. No quiero formar parte de esto. Y esto somos todxs. Y lo hablamos, también a diario. Y escapamos por segundos al hablar sobre ello, al no refugiarnos en la ignoráncia total, al saber que hay cosas por las que vale la pena soñar, que las expectativas continúan siendo desesperantes e inviables. Y escapamos dentro de nosotrxs mismxs, y rozamos un poco más la felicidad por ser capaces, por ser conscientes que somos capaces, que construímos todo eso y lo otro, que aunque nos guste menos también de ello formamos parte. Y ser conscientes de ese formar parte es un gran paso para poder decidir que no quieres formar parte. Y eso para mí es la esperanza que va más allá del verbo esperar, el creer que los huesos sólo pueden ser roídos, que necesitamos alimentarnos de nuevas palabras que vayan de la mano de posibilidades, de acciones.

03 marzo 2010

01 marzo 2010

CALOR HALOGENO

Hay tantas maneras de atarse los zapatos como maneras de ver las cosas. Y yo no ceso de enganchar con cola blanca trozos, retales, respiraciones que asumo que construyen el andén por donde ha de pasar el tren que una vez cogí, del que huí y al que quise volver a subir pero ya se había marchado a paradero desconocido. Y lo creo firmemente, y me suelo engañar para poder pegar ojo, con la misma cola blanca.
La desilusión es la distancia entre las expectativas y la realidad. Esperar es sólo alimentar la desilusión. Y las Lunas Llenas fueron preciosas y ahora son diferentes, pero igualmente hermosas.

25 febrero 2010

ENERGÍA RENOVABLE


Me quiebro, me rompo, me muerdo, me corto, me recompongo, me asusto, me despierto, me irrito, me como, me aliento, me visto, me siento, me despido, me mezclo, me levanto, me lato, me miento, me escucho, me coso, me hablo, me engancho, me escribo, me bato, me incinero, me chupo, me zurzo, me toco, me enchufo, me toco, me corro, me miro, me afino, me emborracho, me envío, me desnudo, me grito, me resfrío, me temo, me pinto, me hago el amor, me electrocuto, me corrompo. Y aún así creo que no me conozco lo suficiente para saber quién vive tras ese pronombre.

10 febrero 2010

NOCHES DE ENERO


Acumulo mitades de pensamientos, sensaciones, respiraciones en una libreta sin margenes. Delirios convertidos en palabras hilvanadas con más palabras sinónimos de crisis. Yuxtapuestas cada vez que salto. Subordinadas, que no dicen nada que sólo aullan. Deliran. Tu delirio ensimismado, entusiasmado. Palabras siempre escortadas por los más fieles estorninos como si del Infierno de Dante se tratase. Me pongo a sus pies y entro en su juego. Las palabras que son, están, parecen, perecen...padecen. Palabras-ojos. Paredes-miradas. Sueños de noches de enero. Pero al fin y al cabo que más da si, como dice Woody Allen, "Whatever works".

Fotografía, acuarela sobre pared en mi habitación temporal.

02 febrero 2010

Burn to Shine


Cada mañana se propone dejar de llorar a la sinrazón. Dejar correr en libertad el veneno fluyendo por su cuerpo, por sus venas, sus inspiraciones y espiraciones. (Des)atraparse aunque continúe viviendo colgada de esa tubería que sigue dejando humedades en las paredes. Descalza. Con las uñas en punta. Sin y con piel de gallina. Dentro o casi fuera, de forma rítmica. Jodidamente sonriente. Los cafés cada día más solitarios y con más sabor a realidad. Deja entrar en su mundo a los que se han dejado la máscara en casa. Siendo un escalofrío en el paladar de quien escucha con los ojos bien abiertos. Desvirgando el papel sin remordimientos por la falta de métrica. Ojalá nunca se borre lo que aún no ha escrito.

Fotografía, cigarrillo ahogado en calles granadinas.

30 enero 2010


Tengo el paladar oxidado de no recordar a qué saben. Me chirría el corazón cada vez que despierto de un sueño en el que nos hemos vuelto a cruzar. Barajo las opciones y los delirios. El oasis se ha secado y me han crecido bigotes felinos cuando pienso en volver a marcar ese 6...ya no recuerdo cómo seguía el número de teléfono y es el primer indicio de tu olvido. Desayuno aire contaminado cada mañana y los días son cada vez más cortos. Me duermo tardíamente a la espera de alguna confusión que me haga sentirme más viva. Construyo paredes con materiales del pasado y los dejo a medio acabar, repletos de ojos que no ven, sólo perecen abiertos. Escucho cómo se podría construir un hogar en una canción de Cinematic Orchestra, y el cerebro scratchea mentiras oníricas. Rondan por mi cabeza pensamientos de cartón con los que construyo muros. Tengo sueños que humedecen mis entrañas que se arañan entre ellas a ver quien teje más rápido la felicidad ficticia. La vida consciente o el sueño real. Me siento en la silla que cuelga del techo con un reloj de arena dibujado en la frente. Tempus fugit. ¿ Y si no fuéramos más que un instante recordado eternamente?

Fotografía, Mimbres en Plaza Trinidad, Granada.