Tardes de lunes diseccionando en la justa medida cada casualidad enlazada, respirada, aparentemente colgada de un techo que orbita a la felicidad. La máquina de envasar al vacío las circunstancias ha quedado desfasada. Y algo vibra cuando suena el So fucking special de las múltiples versiones del Creep radioheadiano. La cotidianidad se ha disfrazado de hambre, de ganas, de explosiones, de pelos enraizándose, de horas, ahora. Comienzo a entender de qué servía aprender a despejar la x de aquellas interminables ecuaciones, el placer por lo desconocido, y también por lo que se va conociendo poco a poco, sin prisa, entre flujos, risas y ramas. Expandirse hasta no saber dónde comenzó. Admirar la capacidad de hablar al revés. Morderse el labio. Y cada vez ser más consciente que las palabras que se dejan escribir están condenadas ,gustosamente, a no poder explicar en su totalidad los instintos que nos alimentan. ¿ Qué gracia tendría entonces ?
16 agosto 2010
10 agosto 2010
02 agosto 2010
De mi para mi. Respuesta al tacto.
Acabo de leer que Matisse decía que no era lo mismo un centímetro de azul que un metro cuadrado de ese mismo azul, que la tonalidad cambia ligeramente según las dimensiones pintadas. Y que el espacio sin sustancia que nadie, nunca, es capaz de pintar es lo que realmente compone y sostiene el cuadro. Aún así, sigo mirando los grados de acidez del vinagre que le echa mi madre a la ensalada como si eso me hiciera ser más consciente de los pasos que voy dando. Por cierto, 6º.
29 julio 2010
y luego, el tacto.

Todo y nada que explicar. Unos días serios, de sonrisas de limón. Nunca se deja de crecer. Explotar en no más de cuatro tempos y luego dejar que la lluvia lo arrastre todo. Demasiados gritos que no dicen nada. No esperar es sólo una mentira que salvaguarda el escudo. Hace frío, a ratos. Puedo llegar a pintarme las uñas cinco veces y despintarlas otras cinco en lo que dura una tarde de recuerdos eléctricos y tormenta como la de hoy. La mayoría de veces quieres estar en otros lugares, y otras pocas estás justo donde quisieras...el vientre se enraiza con la tierra que pisas, el ombligo pasa de un soy a un somos, y fluyes. Esa es la sensación que nunca se deja atrapar, y suerte tenemos. Sólo faltaría que también se especulara con la caricia.


25 julio 2010
La rebelión del pájaro, por azar.
Estaba un poco cansado de siempre intentar mantener el equilibrio ficticio entre cielo y tierra, expectante. A punto de caer, quebrándose las uñas por agarrarse a los lastres impuestos por los mayores, decreciendo hacia dentro. La salida de emergencia siempre delante de su pico, rodeada de neones cada día más atractivos que el anterior. Pero nunca caía...
nunca...
hasta que resbaló.
Y, sin lugar a dudas, volvería a resbalar se una y otra vez.
15 julio 2010
Nota mental
Conseguir que algún día el suelo de mi habitación sea césped húmedo para despertarme con los ojos descalzos.
13 julio 2010
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